Por: Miguel A. Dipaola
La decadencia de parte de nuestra sociedad, no es debida a la falta de trabajo, si no de educación, formación y cultura, ya que con ella se logra cambiar para incorporar a una gran masa de personas en la cultura laboral, que por cierto en estos momentos hace mucha falta.
Los desórdenes en todos los ámbitos, ya sea en los deportes, política, sindical, estudiantil, urbano, etc., es debido a la falta de moralidad, decencia y a la falta de altruismo en los ideales que nuestros mayores nos legaron.
Los desórdenes en todos los ámbitos, ya sea en los deportes, política, sindical, estudiantil, urbano, etc., es debido a la falta de moralidad, decencia y a la falta de altruismo en los ideales que nuestros mayores nos legaron.
En todos los ámbitos mencionados y otros se valen de personas violentas e ignorantes para provocar la primacía de sus supuestos ideales, pero todos sabemos que está dirigido para lograr poder y el poder para la riqueza (mal habida por cierto) de muy pocos personajes nefastos enquistados y disfrazados como ciudadanos normales.
Si algunos de nuestros gobernantes no son capaces de parar toda esta violencia, la pagarán muy caro en las urnas, ya que todavía existe una sociedad que estudia trabaja y tiene moral.
Parecería que todo esto es provocado para romper la democracia y la libertad individual. Los violentos son ignorantes y no saben que los están utilizando y que ellos mismos son los que van a sufrir en carne propia el rigor de la justicia.
Si nos referimos a la política, hoy podemos decir que no existe, que casi todos los partidos políticos están en decadencia, debido a las ansias de poder individual, donde por consecuencia sobreviene la fractura y el sectarismo.
En cambio en algunos sindicatos y clubes, prevalece la fuerza de patotas, (como en otros tantos sectores), no precisamente de ideas si no de poder. Y el trabajador sigue siendo el manejado por ineptos que solamente quieren poder para sí, sin importarles las peripecias y necesidades del pobre obrero, que día a día lucha para poder sobrevivir con sus necesidades.
Estas personas deben entender que tanto gobernantes, gremialistas o presidentes de clubes u organizaciones, están en sus cargos por que los votaron, y deben demostrar con humildad y no grandezas, para servir democráticamente y con espíritu de solidaridad.
Si algunos de nuestros gobernantes no son capaces de parar toda esta violencia, la pagarán muy caro en las urnas, ya que todavía existe una sociedad que estudia trabaja y tiene moral.
Parecería que todo esto es provocado para romper la democracia y la libertad individual. Los violentos son ignorantes y no saben que los están utilizando y que ellos mismos son los que van a sufrir en carne propia el rigor de la justicia.
Si nos referimos a la política, hoy podemos decir que no existe, que casi todos los partidos políticos están en decadencia, debido a las ansias de poder individual, donde por consecuencia sobreviene la fractura y el sectarismo.
En cambio en algunos sindicatos y clubes, prevalece la fuerza de patotas, (como en otros tantos sectores), no precisamente de ideas si no de poder. Y el trabajador sigue siendo el manejado por ineptos que solamente quieren poder para sí, sin importarles las peripecias y necesidades del pobre obrero, que día a día lucha para poder sobrevivir con sus necesidades.
Estas personas deben entender que tanto gobernantes, gremialistas o presidentes de clubes u organizaciones, están en sus cargos por que los votaron, y deben demostrar con humildad y no grandezas, para servir democráticamente y con espíritu de solidaridad.
Queremos y necesitamos un país libre, justo, seguro y democrático, donde el estudio y el trabajo sean la meta para lograrlo. Guerra de ideas a la ignorancia, a la falta de seguridad y al patoterismo.
El pueblo debe dar el ejemplo a sus malos dirigentes y recomendarles que la educación, la justicia, la libertad y ética no sean simples palabras, si no que sean realidades para vivir en paz y prosperidad.
Debe terminar muy rápido este tiempo desgraciado y comenzar a construir para mañana, con optimismo y voluntad una cultura distinta en todo y para todos.